Estaba con su amiga en la esquina esperando su combi, después de otro día de escuela, por fin ya se iban.
Era miércoles, hacía calor y empezaba a enfadarse. Estaban distraídas y platicaban de tonterías, sin darse cuenta su combi se paro en frente de ellas.
Que raro, la miraron pero iba llena hasta reventar, ¿Entonces por qué se había detenido? La puerta se abrió pero nadie bajo y miro a su amiga negando con la cabeza, claro que no iba a meterse ahí, hacía calor y ya quería irse, pero terminaría con insolación ahí adentro.
Su amiga soltó una carcajada y antes de que avanzará, ella volteó de nuevo a la puerta, unos ojos divertidos con lentes la observaron.
Antes de que la carcacha avanzará, ella balbuceaba y le gritaba a su amiga repetidas veces, "¡¡A- Ahí va!!"
Su amiga no entendía nada "¡Tranquila! ¿Quién va ahí?"
Quiso gritar, por qué rayos no se movían, la combi estaba parada en el semáforo, 3 cuadras de donde estaban ellas.
"El muchacho, tú sabes, él, el de los lentes, tú sabes quien ¡¡vamos!!"
Aún ella no terminaba su plegaria, cuando su amiga ya estaba corriendo para detener la combi por si avanzaba, corrió detrás de su veloz amiga y casi muriendo en el intento, se habían cruzado las 3 calles sin detenerse a mirar y las personas en los carros les tocaban el claxon enfurecidos. Tontos, si hubieran estado en su situación, harían lo mismo.
Cuando estaban por llegar, las llaves de la pobre muchacha cayeron rodando por la calle, se detuvo y con la decepción en la mente fue por ellas. Sabía que sería un milagro si aquella combi no hubiera avanzado, volteó para ver a su amiga saltando y gritando que corriera, la combi aún estaba ahí.
Sin dudarlo se encontró corriendo velozmente y subiendo exitosamente sin ningún tropiezo al pequeño transporte lleno de personas molestas por haberse detenido para esperar a dos muchachas riendo nerviosamente.
Estaba agitada, nerviosa y entre otras tantas emociones que la hacían sonrojar, no quería mirar al muchacho, ¿qué le diría? ¿le sonreiría? o ¿solo lo miraría de nuevo?
La muchacha le daba la espalda, estaba mirando a su amiga y esta la miraba animándola a voltear. Paso el tiempo y la pobre muchacha no lo miraba, hasta que saco fuerza interior y volteó con determinación de sonreírle o decirle "Hey, te vi el viernes."
El muchacho estaba en una esquina, con la mochila en las piernas, las manos sobre esta, la cabeza sobre la ventana, la boca un poco abierta, los lentes ligeramente separados de sus ojos y sus ojos cerrados, estaba dormido.
¡¿Qué?!
Quiso azotarlo para que despertará, por qué le había hecho esto, había corrido y arriesgado su vida por él y el muy amable joven estaba dormido. Pobre muchacha, tan típico que le sucedieran estas cosas.
Triste lo miraba cada segundo, esperando que despertara o esperando que fuera una broma y de pronto abriera los ojos y dijera "Epale, caíste." Pero no fue así, nunca despertó.
Llego la hora en la que se tenía que bajar, pobre muchacha, de nuevo le sucedía. Retraso su bajada una cuadra más, rezando para que despertará de pronto, pero no lo hizo.
Bajo y miró por último aquel reflejo de sus lentes, su boca entreabierta y su sueño profundo.
El cielo se nublo y ella mentalmente agradeció que la entendiera. Pobre muchacha, parecía que de nuevo aquello había quedado inconcluso o tal vez no.
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