1 Mes.

El enojo era mi sentimiento diario.
Tenía esa necesidad de odiar todo a mi al rededor.
Todo y a todos.
No entendía qué pasaba.

No sé qué pasaba.
Cada día seguía con rabia.
Uno tras otro.
Tenía ese coraje con alguien. 

Al final me enteré que el coraje era conmigo.
Creí que tal vez la solución era odiar.
Y parece muy segura en el momento. 
Seguro es por eso que vemos tanto odio a diario. 

El enojo culpa a alguien más y alivia por momentos.
Hasta que entendí que ya no había nada más que me hiciera enojar.
Así que paré.
Y deje de arruinarme la vida.

Es que al final, de verdad.
Si estás atravesando un infierno, qué más da seguir. 

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