Después de Un Largo Día

¿Hace un mes? ¿Tal vez más o menos? No recuerdo exactamente cuánto paso, sólo sé que te vi. Estabas entre tantas personas, y no pude dejar de verte, a parte de ese físico tan precioso que te cargas, nariz respingona, ojos grandes, cejas pobladas, barba y bigote bastante sexy, cabello corto y de enfrente largo, una expansión, tus collares, tu pulcera verde, tu sudadera de Kung Fu, tus pantalones de mezclilla, tus vans, los dientes más perfectos que hubiera visto, el hoyito debajo de tu ojo cuando ríes, tu voz rasposita, los vellos de tu estomago, tus manos bonitas con uñas cortas, el anillo en tu dedo indice, tu olor a madera, tus audifonos y tu ipod en mano siempre, tus vídeos "chistosos", no tienen nada de chistosos, pero me hicieron reír.

Te vi aquel día y me pareciste tan perfecto, no puedo creer que haya dejado pasar el tiempo. ¿Por qué exactamente tardamos tanto en hablarnos? Ni siquiera pienso que recuerdes que tuvimos una pequeña conversación y me ignoraste del todo, da igual, de pronto tuviste una clase conmigo, a las 7:00 de la mañana de algunos días, nos veíamos entre miradas.

Te sentaste en una silla a mi lado hace unas semanas y me dijiste "¿Quieres ver un vídeo gracioso?" Fue el vídeo más tonto que haya visto, pero estaba tan nerviosa de tenerte a mi lado que reía sin sentido, ¿así es cómo se siente el amor adolescente? Ew. De verdad que provocaste las cosas que nadie provoco alguna vez en mí, ¿Por qué te fuiste? 

Quería que llegará el día en que teníamos clase juntos, estábamos lejos pero no te espantes, te veía cada que podía. La bonita forma de tus labios pequeños entre aquellos vellos negros de tu rostro, tu quijada marcada y como ponías tu cabello detrás de tu oreja, como de pronto de la nada te parabas de donde estabas y te sentabas detrás de mí para mostrarme un vídeo nuevo. No puedo creer que tenga que vivir sin verlos contigo de nuevo. 

Cuando terminaban la clase, me retrasaba tanto para poder salir contigo o detrás de ti, me gustaba como caminabas con tu patineta en mano, nunca nos hablamos a fuera del salón ¿Por qué? Varias clases sólo nos mirábamos, no hablábamos, no nos acercábamos, sólo pequeñas sonrisas. ¿Por qué siempre pierdo el tiempo? ¿Qué me pasa? 

Aquel largo día desperté feliz, llegue temprano a clase y no estabas. No sé si faltaban 20 minutos, ¡Pero llegaste! Te sentaste donde siempre con aquel Ecuatoriano y pensé que algo debería cambiar, te levantaste, te sentaste detrás de mí, me pasaste tu ipod donde en la app de traductor escribiste "Me voy a vivir lejos." Te miré ¿y te habías rasurado el bigote? ¿Qué te pasa? Digo si no podías verte aún más guapo, te lo prometo que lo lograste, estabas precioso con sólo aquella barba despeinada. Pero aquel bigote se veía bien en ti, no sé por qué razón te lo quitaste, no te pregunté, me pareció algo íntimo. 
Nos quedamos en silencio un buen rato, tú no me mirabas y yo no podía quitar los ojos de ti, de verdad ¿Por qué tardamos tanto en empezar? No te parece como que no tenías ni la minima responsabilidad de contarme, pero aún así me contaste, como si debieras hacerlo, como si estuviéramos rompiendo, ¿No lo sentiste también? Me dijiste que te ibas de la ciudad al día siguiente, que no querías irte, que nos viéramos después de la escuela, te vi después de la escuela. 

Te acompañé por tu guitarra eléctrica, te pregunte si tocabas la guitarra y respondiste que sí, me contaste que tocabas y que irías con un amigo a grabar algo, que nos veíamos en la biblioteca. ¿Cómo de extrañas son las cosas no crees? Saber de ambos al último segundo. La primera y última vez que hablamos. Te esperé. Llegaste. Te sentaste y platicamos. 3 horas a tu lado, platicando de las cosas más extrañas, nada de nosotros, un poco del futuro y un poco de justo donde estábamos. No pregunté cuántos años tenías, ni tú, ni siquiera sé tu apellito, ni tú el mío, no importó ni un poco. Tomaste mi mano, me la leíste, te reíste de ella, masajeaste mis dedos, mis muñecas y no la soltaste. Me concentré demasiado en no temblar, estaba tan nerviosa y parecía que había tocado el enchufe de la luz con las manos mojadas, me sentí como me debería sentir.

Cuando te acaricié me di cuenta que había vivido toda mi vida con las manos vacías.”


Nos quedábamos callados, como queriendo decir algo pero no diciendo nada, ¿o tal vez era sólo yo? Te gustaron mis zapatos, y me picoteaste el estómago, admitiste que te gustaban demasiado mis manos, reímos, nos quedamos en silencio, chocamos nuestras piernas, no soltaste mi mano y me pediste de pronto que te diera un golpe, tenías la teoría de que las manos pequeñas eran las más pesadas, te arrepentiste cuando viste que lo sí lo haría. No lo pensaba hacer. Estuvieron a punto de cerrar la biblioteca y tardaste tanto en salir, como si te pesara dar un paso, ahora lo entiendo, se nos acabó el tiempo. 

Nos vimos, abriste tus brazos y te abracé. Hueles a madera ¿sabías? El olor más bonito hasta la fecha. Mi cabeza en tu pecho y mis brazos alrededor de ti, ¿te diste cuenta que no estoy hecha para las despedidas? Nos alejamos y sonreímos, volviste abrir tus brazos y dijiste "Es que ya no te voy a volver a ver, ¿entiendes?" Nos abrazamos de nuevo, te desee lo mejor, sé que estarás bien. Me diste un beso entre el cuello y la mejilla. Te alejaste sin voltear a verme de nuevo, dijiste algo entre labios, no escuché. Te vi irte en tu patineta, con tu guitarra dentro de aquella mochila color arena, te alejaste. Fue la última vez que te volví a ver.


 Es casi ley, los amores eternos son los más breves.

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