En las siguientes semanas recuerdo que nuestras platicas se volvieron más melosas, hasta se podría decir románticas.
Me parecía que sentías algo por mí, siempre me lo dijiste, pero cómo querías que estuviera segura, si nunca lo demostraste.
La amiga de la fiesta y yo siempre hemos sido extrañas en las relaciones, me refiero a que nunca nos sentimos bien, nunca buscamos, nunca hemos puesto de nuestra parte.
Ella se encontraba en las mismas circunstancias que yo, sentía algo por alguien, pero ese alguien no lo demostraba. Nos pusimos serias y decidimos escribir cosas para mejorar las cosas.
Algunas de ellas:
•Buscarlos.
•Hablarles primero.
•Salir a un lugar bonito.
•Ser buenas novias.
•Arriesgarlo todo.
•No arruinarlo.
Pero está vez yo no lo arruine, ni siquiera cerca, di todo, seguí las malditas reglas, hice todo, pero tú lo arruinaste.
Te busque y te hable, recuerdo que me di fuerza para saber que había llegado la hora de volverte a invitar a salir, después de que tú no lo hacías.
Que tonta, ahora que lo escribo, alguien al que no muestra interés, no le interesas, simple.
Todos deberíamos escribir lo que sucede, leerlo, saber que estamos siendo pendejos y evitar alargar lo inevitable, seguro que se prevendrían muchos corazones rotos.
Te dije que saliéramos, accediste, nos quedamos de ver en el lugar que menos iría, y por eso creo que me encantabas.
Era el estreno de Iron Man 3, en la mañana había ido y por la tarde te vería, estaba con mis amigas que emocionadas por mí, me deseaban lo mejor, que esperaban fueras guapo y lindo.
Lo que nunca les dije ni a ti, fue que antes de volver a hablar, yo ya te había visto. En esa misma plaza, te vi caminar, a lado de mí, no volteaste y no estabas interesado en lo mínimo a voltear. No recuerdo con quién estabas, no vi a nadie más que a ti, en esa multitud, recuerdo haberme sonrojado, aunque no me hubieras visto, sonreír y mirar a otro lado, como si alguien me hubiera cachado viéndote, como si el director de la película hubiera detenido un beso que había durado más de lo previsto, como si una mamá entre la multitud de tu primer baile escolar te echara porras y gritará cosas vergonzosas, como me imaginaba que luciría si algún día llegarás a verme.
Eras guapo, alto, delgado, incluso borroso, y eso es lo peor, que nunca te vi claro, nunca llegue a saber de ti, siempre me mostraste el lado que a todos les mostrabas.
Llego la tarde y justo te vería al otro lado de donde estaba la plaza, te mande un mensaje(de los tantos que no contestaste) quería saber a qué hora nos veríamos, no contestaste y la pequeña aguja en mi corazón comenzó a pinchar, avisándome de nuevo sobre lo nuestro, pero aceptando si yo no lo quería escuchar.
Una de mis mejores amigas, tengo 5 de hecho, nunca te importo, pero quiero que lo sepas ahora, quiero que te des cuenta de todo lo que nunca quisiste saber.
Estaba ahí con su novio, acompañándome, creo que también sabía que no vendrías o tal vez lo presentía.
-Llámale- dijo. No debí escucharla, no debí llamarte, seguro ni lo recuerdas.
Te llame. Contestaste.
Como expresar qué sentí al escucharte, estaba nerviosa y no siquiera recuerdo qué te dije, pero sin querer colgué (otra señal universal, evitaban que hablará contigo o que de plano siguiera con esto). Pero no importo y llame de nuevo, me dijiste que nos veíamos en 15 minutos. Tu voz, que bonita voz tienes, por más que haya terminado, te lo debo decir. Es la voz más bonita que he escuchado, nunca se podrá expresar como suena una voz, simplemente sonaba a música, sonaba ronca y a vida, sonaba a géneros músicales próximamente inventados.
Tome la combi, nerviosa, ansiosa, seguro que derrochaba luz, mi amiga y su novio estaban feliz, seguro que yo lo estaba al doble.
Llegue y no estabas.
Sé justo ahora que en ese momento debí salir corriendo, correr y no volver. Que nadie mencionará que no estabas, que nunca exististe, que después de eso, nunca más volví a saber de ti.
Tuve que haber dicho adiós, debí haber dicho que aquello no funcionaría, que mi yo futuro me había dicho dónde estaríamos 3 meses después.
Debí haberte deseado la mejor de las suertes, debí haberte borrado hace mucho, pero no lo hice.
Te perdone, como tantas veces, te di otra oportunidad, como siempre.
Me mandaste 4 mensajes por celular (¿Cómo pude convencerme que esa era tu forma de pedir perdón? ¿En qué momento me conforme con tan poco?) pedían disculpas, que no me enojará, que saldríamos el siguiente fin y te creí.
¿Y sabes qué me enojo más? Que de pronto empezará a ansiar que los días pasarán, para que llegara el último día y verte. Deje de apreciar el tiempo con mis amigos, empece a mentirles, a decirles que luchabas por mí y que me habías llamado para pedir perdón. Pero nunca lo hiciste y por eso nunca funciono.
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