Cosas nuestras

Que bonitas cosas físicas las tuyas.
Todo de ti.
Cada cosa acepte.
Y amé. 

Tus orejas grandes.
Tus manos largas y delgadas.
Que seas tan alto.
Y tus cejas pobladas.

Tus abrigos negro y gris.
Tus camisas abotonadas hasta el cuello.
Tus ojos encogidos cuando ríes.
Aunque tiendas a sonreír a medias.

Tienes esa manera de hablar tan tranquilo
Que hizo sorprenderme la primera vez
Que escuche una grosería de tu boca.
Me pareció hasta bonita. 

Y así fue con cada palabra,
Cosas que en otrx odiaría escuchar
En ti las ame.
Tus declaraciones carnales

Siempre disfrazadas de inocencia
Me encanto la forma en que no te quedaba ser caliente
Porque eras tan tan, carácter de ángel
Así que reí de nervios cada vez que mirabas. 

Te caracterizo la sinceridad
Siempre dijiste cómo nos querías.
Sé que soy díficil.
Por eso sé también porqué nunca formalizamos nada. 

Algo en ti me dijo
Que ya sabías que huiría en cualquier momento.
Por eso llegabas por atrás a sorprenderme siempre.
A aparecer cuando creía que no me verías. 

Me sorprendieron esas cosquillas que me perforaron
Esa sensación de disgusto al verte con alguien más.
Me espante por momentos.
Nada, nadie, ni mucho menos tú, me pertenece.

Quiero aprovechar el tiempo que me queda.
Pero siempre mi cabeza está alerta.
Tiene programado el nunca llegar a más.
Por eso es que te observo con intensidad. 


Ahí sí la restricción no llega a sonar.




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