Por la noche extrañe tus dedos.
Y tus cejas gruesas.
Me abrumo tu aroma.
Me despertaron las ganas de volver a verte.
¿Qué tan seguido pasa eso?
Parece que estás en mi subconsciente.
Me llovió el anhelo de tenerte en mi vida.
De pasar mis brazos por los tuyos.
Y amar la forma en que tu inocencia tiene límite.
Tu amor por cocinar, ver películas y mirar para abajo.
Me gritaron los momentos que pasaríamos juntos.
Lo nuestro hizo esta alteración.
Y esta única vez la he dejado hacer desmadre.
Gritar y llover.
Porque de ésta no quiero correr.
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