Recuerdo lll

¿Por qué no funciono?

Pasaron los días, noches, ¿sabes? Me entraba pánico invitarte de nuevo a salir y por lo que siempre parecía a ti no te interesaba vernos por lo menos un minuto. No importaba (en ese entonces claro) entre menos pudiéramos salir, mejor (¡¿QUÉÉ?!) temía tanto que me volvieras a plantar. 

No todo fue malo, no siempre hubo problemas, de hecho, la mayoría del tiempo nos queríamos, pero nunca fue suficiente. 
Hablábamos todas las noches, tú comenzabas con un “hola”, sin mayúscula, sin importancia, nunca me importo, ese “hola” lo esperaba desde el amanecer. Nos decíamos las cosas más románticas, de hecho cosas que nunca diría y sin embargo te las decía y te prometo que te las haría llegar por donde fuera, pero nunca me dejaste intentarlo y por eso nunca funciono. 

Esperaba que anocheciera para hablar contigo, entrar en Skype y simplemente vernos. Siempre parecías distante, indiferente, cuando decías cosas lindas nunca sonreías, las escribías mientras volteabas a otro lado, nunca vi emoción ni sonrojo, nunca como yo. 
Pero tus bailes, tu música extraña, ver decir tu primer te quiero, tu sonrisa y tu risa, tu voz, wow, ya te había hablado sobre tu voz, nada como tu voz, todo eso arreglaba lo malo que hacías, siempre.

Por eso es que este desastre se alargo por un tiempo, me encantaba todo de ti, ya no, pero lo hacía. 

Hablar contigo todas las noches era el problema ¿no lo ves? Nunca tuve tus días, nunca te vi de día, no vi tu cara en contraste con el sol, nunca estuvimos una tarde juntos mientras cruzábamos una avenida, arriesgando la vida en vez de pasar por el puente, nunca tuve tus sonrisas mañaneras ni tus despedidas en vivo, nunca tuve un te quiero solar ni un baile en tus brazos. Nunca tuve nada de lo que merecía, te lo que todos merecemos y por eso nunca funciono.

Llego mi cumpleaños un día en finales de mayo, ¿y qué hiciste? Felicitarme hasta en la noche, hasta que te diste cuenta que todos me publicaban, nunca espere ninguna felicitación que no fuera la tuya. Lo hiciste, pero un simple “Feliz Cumpleaños”. Otro momento para correr y dejar las cosas, no importa ya, por fin las he dejado y ni siquiera te moviste y por eso nunca funciono. 

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